El proyecto laberintos orgánicos comienza en el año 2008 a partir de una experiencia personal que me llevó a iniciar una profunda transformación interior, y su proceso creativo se alarga hasta el 2012, dando como resultado una  veintena de piezas pictóricas, un video-poema titulado “Entrevista con Hara Tamiki” (basado en un poema de Anne Carson), un libro de artista y más de treinta textos poéticos sobre el acto creativo, la conciencia y la propia experiencia de vivir.

 

Me propuse trabajar siguiendo un proceso que representara el concepto esencial sobre el que se construyen estos laberintos: La identidad en transformación. Por esto los laberintos se desarrollan hacia dentro de la imagen, superponiendo capas de pintura como un conjunto de enigmas por resolver, como estados anteriores de significados que definen la identidad, y que el tiempo sedimenta, acumulándolos como en un espejo invertido, bajo la identidad presente.

 

El proceso creativo representa este proceso vital de transformación: Primero trabajé pintando sobre papeles de seda, con diferentes técnicas de imprimación y monotipos, como imágenes primigenias, que más tarde fragmenté y encolé sobre los lienzos, aprovechando las transparencias y opacidades del papel y de las imágenes creadas sobre ellos.

Este proceso de trabajo emula el proceso de transformación vital, en el que cada nueva identidad se construye sobre los escombros de las anteriores: Algo así como el misterio que sucede en el interior de una crisálida, en el que lo antiguo, a través de la destrucción, crea lo nuevo.

Formalmente los grafismos, espirales y manchas abstractas son aquí símbolos ancestrales de los procesos de búsqueda interior, en el que el ser recorre un laberinto que lo conduce justo al centro de si mismo.

Un laberinto orgánico, porque recorre el cuerpo, los órganos vitales y las emociones más intensas. El corazón enredado entre las huellas dactilares o sumergido bajo el agua; Los pulmones, el estómago, y otras vísceras susceptibles de cambiar o morir; la propia piel rugosa, como los papeles de los que se componen las imágenes.

El color expresa la unidad, el sentir del alma, sin explicaciones, sin palabras, al encuentro de lo absoluto. Un solo color cada vez. Un solo color primario, para contar un proceso también primario.

Un proceso onírico, orgánico, iniciático, en el que el arte, la pintura y la poesía, ocupan un lugar esencial.


Collage sobre tela  Collage sobre tela    Collage sobre tela    collage sobre tela  Collage sobre tela        Collage sobre tela  Collage sobre tela