“Ya que invencible es el ser verdadero latente en todo ser… presencia reveladora del ser humano no logrado todavía, y siempre a punto de ir a nacer…”
María Zambrano. Fragmentos de un orden.
Todo comienza con una pregunta, una pregunta que se expande en mi interior y me obliga a crecer. Lo mágico, lo invisible, lo imaginado, pertenecen a la naturaleza de la pregunta. La pregunta inicia la transformación, presencia lo irremediable, el proceso en el que las cosas comienzan a ser otras. Yo he elegido el arte como vía para esa transformación, porque creo que es una importante herramienta para llevar a cabo este proceso en el que la pregunta se expande, en una búsqueda y reflexión infinitas, que se lleva a cabo a través del proceso creativo. Me interesa el arte por el poder de transformación que conlleva, en primer lugar en mi misma, a través del contacto cuerpo a cuerpo con los materiales que uso, y a través de mi propia presencia dentro de la vida, y después en el espectador, al que traslada la pregunta con la intención provocar un acto de toma de conciencia, una transformación íntima que le lleve a encontrarse consigo mismo a través de la imagen. Quiero explorar en mi obra el reino de lo que no existe, de lo que sólo es posible cuando lo inventamos, lo imaginamos, lo soñamos. Concibo mi obra como un espectro de ventanas que se contienen unas a otras como muñecas rusas. Abrir la primera supone un inicio de exploración infinito, de exploración interna en contacto continuo con lo exterior. He buscado ese espacio interno en los cuadros y en los poemas, es para mí un espacio espiritual que se nutre de los elementos orgánicos de la naturaleza. Cada obra encierra un mundo posible. Cada obra es una pregunta lanzada en la inmensidad. Una oportunidad de llegar al conocimiento completo de lo que soy, incluso de lo que podría llegar a ser. El proceso de creación de cada obra es ,por tanto, el proceso a través del cual encontrar la verdadera esencia de lo que soy, el espectro completo, con la luz y con las sombras, de lo que no he logrado ser todavía, pero que yace latente en mí. Mi proceso creativo es un juego con las posibilidades que la imaginación ofrece, a través de los materiales, sean colores o palabras, para provocar la emergencia de lo que es posible pero todavía no se ha expresado. La creatividad es mi propia naturaleza, y el proceso creativo la esencia de mi manera de ver la vida y de estar en la vida, algo tan normal y a la vez tan extraordinario , que precisa de un salto de fe. Creer en esa posibilidad que hay dentro de mí, en mi poder creativo, en mi capacidad para transformarme y llegar a ser aquello que imagino, es la esencia de la primera pregunta, el motivo por el que se inicia el proceso de creación, lo que aún hoy me mantiene en este camino complicado que es el arte.
